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Cuando el embarazo se convierte, por un tiempo, en una película de terror

Durante el embarazo empieza la preparación para el sufrimiento continuo que supone ser padres a nivel de preocupaciones infundadas, preocupaciones reales, problemas tontos, problemas gordos y un largo etcétera de desafíos y situaciones inesperadas.

Cada vez que nos hacen una ecografía o una prueba médica sentimos una gran emoción y a la vez miedo a que algo vaya mal. Las recuerdo como si fuera ayer: la primera ecografía, la de las 12 semanas, la de las 20, la prueba del toxoplasma, la de la diabetes gestacional…

Cogía los resultados y buscaba en internet si los parámetros eran correctos (eso siempre es una mala idea…para algo están los especialistas). No tenía la paciencia necesaria para esperar al día de la visita y acababa “emparanoiada” perdida. Es curioso, pero los foros están llenos de madres “locas” como yo que buscan respuestas sobre temas de salud que deberíamos resolver siempre en una consulta.

Mi primer embarazo transcurrió con mucha normalidad, quitando el malestar del primer trimestre y el sobrepeso (gané 21 kg y lo normal, para un sólo bebé, debería ser entre 12 o 15 kg, para mi peso). Jujú nació el mismo día que salía de cuentas y pesó 3,450 kg e hizo 51 cm de largo.

En mi segundo embarazo todo fue distinto. Desde el principio nos advirtieron que se trataba de un embarazo de alto riesgo. Eso implicó un control exhaustivo y ecografías regulares. Yo estaba muy feliz, así que las advertencias no me quitaron el sueño. Mi primer embarazo había sido tan bueno que tenía la certeza de que este iba a ir por el mismo camino.

Al estar de baja laboral dedicaba mucho tiempo a buscar información sobre gemelos idénticos. El tema me fascinaba. También pasaba mucho tiempo en el hospital…¡y yo encantada! Me hacía feliz ver a los dos fetos moviéndose en la pantalla del ecógrafo y que los médicos me dieran datos sobre mi estado y el de las pequeñas.

Un día, cotilleando en Facebook, alguien colgó este video.

Me emocioné. Lo hice como con la mayoría de vídeos emotivos que se cuelgan en las redes sociales pero añadiendo que en esa ocasión estaba embarazada y empatizaba más que nunca con una situación así…¡ya os podéis imaginar la llorera!

Al poco tiempo me dieron el primer susto. Me dijeron que uno de los fetos parecía tener más líquido amniótico que el otro. Problemas como una posible transfusión feto fetal o un CIR selectivo empezaron a rondarme la cabeza. Muchos padres hacemos eso, preocuparnos antes de que ocurra algo, al mínimo atisbo de un problema inesperado allí estamos nosotros para montarnos la película a lo grande.

En la semana 25 nos dieron el segundo susto. Íbamos a un control rutinario, alegres, como de costumbre. Todo parecía normal hasta que empezaron a hablar flojito entre las distintas doctoras que me visitaban (generalmente siempre había más de una) y llamaron a otra más para que diera su opinión. Con una sonrisa en la cara y muy calmada me dijo:  Tienes el cuello del útero de 1,2 mm y 1cm de dilatación, te vamos a ingresar y te vas a quedar en el hospital, podrías ponerte de parto.

El mundo se me cayó a los pies. Sabía de lo que me estaban hablando y rompí a llorar. Fran aguantó sereno, me dijo que no me preocupara porque todo saldría bien. A mi me daba igual…ya me estaba poniendo en lo peor y me mostraba inconsolable.

Processed with Rookie Cam
Ingresada en el hospital a las 25 semanas

Pedí que me advirtieran de los posibles riesgos de dar a luz en la semana 25 y ya os podéis imaginar, una larga lista de posibles consecuencias como problemas cognitivos, alteraciones visuales, alteraciones auditivas, parálisis cerebral, etc.

Tenía tanta ansiedad que la mayor parte del día me costaba respirar. No quería ir al lavabo porque me aterrorizaba la idea de hacer fuerza. También tenía miedo a estornudar. A la vez me preocupaba que tanto nerviosismo afectara al desarrollo de los fetos, pero no conseguía distraer mi atención hacia otros temas más agradables.  Sólo sabía que cada día que consiguiera aguantar sin ponerme de parto ofrecía más probabilidades de sobrevivir con mayor calidad de vida a las gemelas. Me hice un calendario de cuenta atrás y me marqué tres metas: la primera llegar a la semana 30, la segunda llegar a la semana 32 y mi mayor objetivo, alcanzar la semana 36. Por su parte, el equipo médico siguió el protocolo para estos casos: me administraron corticoides para madurar los pulmones de los fetos, me iban tomando la temperatura regularmente, vigilaban las constantes de las bebés, me pinchaban heparina para evitar que se me hicieran coágulos en las piernas ya que no me movía de la camilla y me pedían reposo absoluto.

Aguantar tanto tiempo me parecía imposible y buscaba consuelo en otras mujeres que hubieran pasado por lo mismo. Me metía en foros y miraba vídeos de Youtube. Mi madre me decía que eso iba a ser contraproducente porque me alteraba mucho, pero yo necesitaba hacerlo. Al final los días fueron pasando e incluso con el cuello borrado aguanté semanas…¡no me lo podía creer! ¡Llegamos a la semana 36!

IMG_5545.JPG

Me pasé 12 semanas de reposo absoluto (¡con lo inquieta que yo soy!), unos 80 días de verano chupando techo y sudando la gota gorda, pero al final superamos los pronósticos con creces. Del tema parto hablaré en otro post más adelante.

Sé que muchas personas en mi situación no correrán mi misma suerte, pero quiero que sepan que hoy en día, los hospitales, cada vez están más preparados para sacar adelante a los grandes prematuros. Para mi, en todo momento, ese fue mi mayor consuelo. ¡Mucho ánimo!

¿Alguien más ha pasado por algo parecido?

Mamá inquieta

2 thoughts on “Cuando el embarazo se convierte, por un tiempo, en una película de terror Deja un comentario

  1. Hola Laura! He conocido tu blog por el FB de Fran (fue entrenador mio cuando era una quinceañera loca)…nos cruzamos en Zara hace bastante…Juliette era chiquita…yo iba con mi hija mas pequeña y mi mama…recuerdo tu cara viando Fran te dijo que tenia tres hijos…dos de ellos mellizos…las vueltas de la vida…jejejejjeje hace unos dias leo lo que publicas…y este post con ese video en particular que cinco años despues hace que me siga emocionando…asi fue la primera vez que tuve a Ander en brazos…un bebe diminuto de 1070 gr nacido a las 26 semanas de gestacion todo lleno de tubos y sondas…fue algo muy raro…un momento que cuando los observo al dormir aun recuerdo…esa sensacion de felicidad mezclada con terror…que hoy es orgullo por ver como salieron adelante sin una sola secuela…y es que yo soy fel grupo que tuvo o no tuvo (depende de como lo mires) la suerte de llegar al final de su embarazo…con 25 semanas se me abrio el.cuello del utero como un embudo por el peso de la panza. Diagnostico: inconpetencia cervical. Mi cuello tiene un defecto que hace que al peso pierda fuerza y se abra…aguante una semana en reposo absoluto…no hubo manera de frenar el parto y Ander y Kalén llegaron al mundo de 26+4 SG con 1070 gr y 870 gr…36.5 cm y 34.5 cm…por suerte estos dos campeones salieron adelante, a veces creo que por la cabezoneria y determinacion que su caracter presenta, sin mayores complicaciones. Tres meses después de ese 9 de Junio salía Ander…dos semanas después el 13 de Septiembre de 2011 saía Kalén a conocer por fin la luz del sol. Naia llegaria trece meses después…pero esa es otra historia. Pero efectivamente, ese video me llega a lo mas profundo pq comparto 100% y entiendo lo que esa orgullosa mama sintió en ese momento. Ese momento en el que la vida se detiene y todos los valores se dan la vuelta…y las prioridades en la vida, lo que importa y lo que no cambia para siempre. Que suerte que aguantaras… 🙂 Saludos a los cinco…de nosotros cinco! 😉

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    • Idoia, grácias por compartir tu experiencia. Estoy segura de que ayudará a muchas mujeres en tu situación a sentirse optimistas. La verdad es que por lo que cuentas demuestras ser una mujer super valiente y fuerte. Madre de tres y ¡súper seguiditos! después de una experiencia tan intensa con los primeros. Le mando un beso fuerte a Fran de tu parte. Le ha hecho mucha ilusión saber de ti y a ver si tenemos ocasión de volvernos a ver para compartir experiencias. Un beso de nosotros cinco para vosotros cinco ;P

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