Para los que me conocéis sabéis que no es una novedad, que siempre soy sincera. Dicho esto, os cuento…
Cuando me enteré de que iba a tener gemelas me puse loca de contenta. Pensaba (y sigo pensando) que había tenido el doble de suerte que aquellos que tienen un solo bebé (como yo en mi primer embarazo). Durante el tiempo que estuve embarazada y tuve la oportunidad de salir a la calle, me sentía tan entusiasmada y especial que, iba parando a todas aquellas personas con gemelos o mellizos para preguntarles por su experiencia.

¿Qué queréis que os diga? Ahora no me parece tan buena idea…la mayoría de comentarios fueron bastante desagradables. Todo el mundo tiene una opinión sobre tener más de un hijo de golpe (independientemente de que sea o no su caso) y la verdad que pocos son capaces de decir algo bonito acerca del tema. «Es muy duro», eso dicen para justificar su opinión. ¿Acaso cuidar de un sólo hijo no lo es? ¿Las cosas fáciles son más gratificantes?
Ser madre no es nada fácil. Contaba con ello desde el principio. Lo supe antes de tener a Jujú y seguía siendo consciente de ello cuando las gemelas llegaron a nuestras vidas para pasar de una a tres hijas de forma no progresiva. Ser padres implica un millón de renuncias y cambios. Es una gran responsabilidad.
Yo, personalmente, recibo ayuda. Sí, en cierto modo hago trampas. Tengo una «nanny» que cuida de las gemelas algunas horas al día para yo poder dedicarme a mi otra hija y a otros quehaceres. Ayuda que me negué a recibir al principio pero que ha sido mano de santo. No es que eluda mis responsabilidades. Creo que de vez en cuando no está de más aceptar que nos echen una mano para aligerar la carga, ya sea con el apoyo de un familiar o alguien que se dedique a ello de forma profesional. La verdad es que cuando estoy con Fran nos apañamos perfectamente nosotros dos solos, pero durante la semana suelo estar sola y me sería tremendamente difícil hacerme cargo de todas y todo sola.
Esta semana Fran no está…y siento cierto miedo. No sé si voy a saber llegar a todo. Es posible que me sienta impotente en más de una ocasión y llore. También sé que cada vez que resuelva una situación conflictiva me sentiré orgullosa y más segura de mi misma. Me quedo con esto último. Creo que pocas cosas son tan gratificantes como superar con éxito los distintos obstáculos que nos puedan surgir. Hay que ser un poco ambiciosos.
Mi lema desde que soy madre de familia numerosa es: «la actitud lo es todo«. Por eso, entre otras cosas, no oiréis de mi boca demasiadas cosas negativas acerca de ser mamá de múltiples. Si tuviera una actitud negativa marcaría decididamente mi forma de vivir la realidad que, por suerte, me ha tocado…y no quiero que nada ni nadie lo estropee y aún menos ser yo esa persona.
Espero que mi experiencia os pueda servir de forma positiva. ¡Buenas noches, inquietos!

Deja un comentario